perroguia_2 MOBILE PERRO GUIA
HISTORIAS CON GENEROSIDAD

EL ENTRENADOR DE PERROS
QUE CAMBIA VIDAS

Juan Carlos Guerrero asegura que su labor como entrenador de perros guía es como una varita mágica, con la que toca y cambia la vida de las personas.

 

Cuando era pequeño descubrió su amor por los perros, por eso decidió dedicar su vida a trabajar con ellos, sin imaginar que, además, cambiaría la vida de cientos de personas. A sus 14 años, fue campeón de adiestramiento y gracias a un alemán entrenador de perros guía para personas invidentes, se inclinó hacia esta labor.

 

Hoy, a sus 38 años, está seguro de que lo hará por el resto de su vida. “Con este trabajo descubres que puedes cambiar la vida de las personas. Algunas viven en soledad, pero con un perro no solo encuentran una guía, sino un compañero de vida que los llena de orgullo”.

 

Todos los días, Juan Carlos se despierta a las 6 de la mañana, saca a sus perros a un paseo alrededor de su casa campestre y después se va a Chía, donde pasa gran parte de su día entrenándolos. Luego regresa a casa, para dedicarle un tiempo a la música, una pasión que desarrolló desde pequeño y que hoy en día ejerce cuando no está en su fundación rodeado de animales.

 

Ya tiene un disco de jazz y entre sus composiciones se destaca la canción “mi perro y yo”, en la que les rinde honor a estos animales que se convierten en compañeros de vida de miles de personas alrededor del mundo. Por las tardes también trabaja con perros de familia que necesitan orientación, pues muchas personas lo llaman para que les ayude a resolver algunos problemas de comportamiento de sus mascotas.

 

Como si no fuera poco, goza de una capacidad increíble para identificar cuándo un perro es apto para convertirse en guía, además, sabe elegir el perro perfecto para cada persona que llega en búsqueda de un compañero. ¿Cómo lo hace?

 

 

 

 

Durante 4 semanas se dedica a conocer a estas personas, las capacita e identifica su personalidad para saber cuál perro cumple con las cualidades perfectas que permitan que se cree un vínculo de amistad. “Los entreno con mucho amor y paciencia, pues así es como se logran las cosas. Para personas con depresión elijo perros alegres y para personas jóvenes, y en especial universitarios, elijo los más pacientes dispuestos a esperar a su humano”.

 

Para Juan Carlos esta labor empezó como un reto profesional “pues a nivel de adiestramiento esta es la técnica más difícil, pero después descubres que realmente cambias la vida de las personas y esto es algo muy bonito que me llena de alegría”.

 

Cada año, Juan Carlos entrena alrededor de 16 perros y además de cambiar la vida de colombianos que agradecen su labor, su talento ha empezado a traspasar fronteras. “Llevamos perros a países como Argentina y Perú. Exportar ayuda de nuestro país es muy bonito, eso habla muy bien del país y me siento muy orgulloso de eso”.

 

Gracias a un trabajo que empezó como un reto profesional, Juan Carlos logró encontrar una pasión que se conecta directamente con sus emociones y con la alegría de cambiar vidas. Por esto, él es un colombiano más que nos hace llenar de orgullo.